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La gran utopía en materia de barreras arquitectónicas.

El pasado 4 de diciembre fue la fecha estipulada en el Real Decreto Legislativo 1/ 2013 por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social, para que los edificios de viviendas realizaran las adecuaciones necesarias con las que facilitar el acceso a las personas con algún tipo de discapacidad.

Tan sólo un 0,6% de los 9,8 millones de edificios en España cumple con los criterios que facilitan el acceso a este colectivo, según un estudio de la Fundación Mutua de Propietarios.

La norma contempla la adecuación de la entrada tanto para las viviendas de nueva construcción, como para las ya existentes.

La ley obliga a instalar rampas, salvaescaleras o ascensores en las fincas donde existan propietarios, bien con discapacidad física o de cierta de edad que así lo requieran. Los principales escollos se encuentran en la entrada al portal desde la calle y dentro del edificio, por ejemplo, en las escaleras de las distintas plantas. Mientras no se superen las 12 mensualidades anuales en el coste de instalación de alguno de estos elementos que faciliten la movilidad, la ley obliga a que el gasto sea abonado por todos los propietarios del edificio.

“Hay un desconocimiento generalizado en España de esta obligación. La norma también contempla que, en caso de que se excedan estas mensualidades porque el coste de un ascensor o una plataforma sea cuantioso, el gasto se puede prorratear a tres años”, explica Sergio Nasarre, director de la Cátedra de Vivienda de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona.

Existen distintas posibilidades para facilitar la entrada al edificio de estas personas que no se reducen únicamente a instalar un ascensor, cuyo coste puede estar alrededor de los 30.000 euros. A este dinero hay que sumar los honorarios del arquitecto o aparejador que realice el proyecto. “En ocasiones, con instalar una rampa o un salvaescaleras es suficiente, y esta inversión es menos costosa”, explica

Anterior a la norma de 2013 se encuentra la reforma realizada en 2010 del Código Técnico de la Edificación, que igualmente recogía la obligación de adecuar los edificios para facilitar la salida y entrada. “Por tanto, ha habido casi diez años para implantar estas mejoras y no se ha avanzado nada”.

Fuente: El Mundo

http://www.elmundo.es/economia/vivienda/2018/03/23/5ab3fd6d46163f9f5d8b45ca.html

MªJosé Gómez Serranillos. 23/03/2018

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